En este marco, el pasado mes de octubre, el Parlamento Europeo organizó en Bruselas el seminario ¿Qué comeremos en el 2025?. Portavoces de todos los partidos políticos, cientí- ficos y representantes de los consumidores debatieron sobre esta normativa, con el fin de facilitar de forma segura la entrada de nuevos alimentos en nuestro continente. Gracias a esta discusión, el 25 de noviembre del 2015 se aprobó la nueva reglamentación. A grandes rasgos, se establecen e stas tres líneas:
- ALIMENTOS DE CONSUMO HABITUAL EN LOS PAÍSES DEL TERCER MUNDO: En esta categoría se encuentran desde el baobab hasta desconocidas especies de frutas tropicales, algas o insectos. Este último producto, quizá el más controvertido y sorprendente de la nueva legislación. Con motivo del congreso, los representantes de Nordic Food Lab, organización liderada por el chef Rene Redzepi del prestigioso restaurante Noma de Copenhague que investiga el potencial culinario de la zona norte de Europa, presentó propuestas tan originales como asombrosas a través de técnicas culinarias muy diversas. Por ejemplo: un caldo de grillo, hormigas crujientes maceradas con cítricos, tortillas mexicanas rellenas de larvas de abeja o una ginebra de hormigas.
- NUEVOS INGREDIENTES CREADOS DIRECTAMENTE PARA LA INDUSTRIA AGROALIMENTARIA: Unos de los más destacados son los fitoesteroles, los cuales se obtienen de los vegetales y permiten disminuir el colesterol ingerido. Otros son el aceite rico en DHA y EPA obtenido de microalgas o el krill (un pequeño crustáceo), etc.
- INGREDIENTES EN FORMA DE NANOPARTÍCULAS: Posiblemente la categoría más compleja de entender, ya que la definición de estas sustancias es tan amplia como difusa: son ingredientes triturados intencionadamente a tamaño pequeñísimo, de nanoparticulas (miden menos de 100 nanómetros). La nueva normativa evaluará su seguridad y facilitará su legalización porque estos ingredientes permiten mejorar el color, el sabor y la textura de los alimentos, a la vez que encapsular ciertos nutrientes, como las vitaminas, para impedir su rápida degradación.